9 de noviembre de 2010

El Papiro

Papiro (del latín papȳrus, y este del griego πάπυρος) es el nombre que recibe el soporte de escritura elaborado a partir de una planta acuática, también denominada papiro, muy común en el río Nilo, en Egipto, y en algunos lugares de la cuenca mediterránea, el Cyperus papyrus (una hierba palustre de la familia de las ciperáceas).

Etimológicamente, la palabra papiro proviene del término griego πάπυρος papiros que en latín es papyrus, cuyo plural es papyri, tomada del término egipcio antiguo per-peraâ, que significa “flor del rey”, pues su elaboración era monopolio real. También es el origen de la palabra papel.

El papiro como soporte de escritura

Fue profusamente empleado para la fabricación de diversos objetos de uso cotidiano, siendo su principal utilización la elaboración del soporte de los manuscritos de la antigüedad denominado papiro, precedente del moderno papel. El fragmento más antiguo de papiro se descubrió en la tumba de Hemaka, chaty del faraón Den, en la necrópolis de Saqqara, aunque no han perdurado los posibles signos jeroglíficos escritos en él.

Su elaboración era monopolio real y fue muy apreciado, por su gran utilidad, entre los pueblos de la cuenca oriental del Mediterráneo, exportándose durante siglos en rollos de alto valor, como se describe en el relato del viaje de Unamón.

El uso del papiro no comenzó a ser universal hasta la época de Alejandro Magno. Su uso decayó al declinar la antigua cultura egipcia, siendo sustituido como soporte de escritura por el pergamino. Disminuyó en el transcurso del siglo V de nuestra era y desapareció del todo en el siglo XI. La mayoría de las grandes bibliotecas de Europa poseen manuscritos en papiro.

En las imágenes: (arriba) un papiro con textos jeroglíficos; (abajo) estuches cilíndricos de metal utilizados para conservar rollos de papiro. Museo del Louvre.

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